Cómo organizar una boda

Organizar una bodaOrganizar una boda no es tarea sencilla ya que son muchos los detalles que hay que tener en cuenta. Además es un evento que seguro nos hemos imaginado alguna vez y hemos recreado en nuestra mente, imaginando el vestido, las flores, el sitio, los zapatos, … pero para conseguir todo lo que tenemos en la cabeza, hay que organizarse muy bien, contar con tiempo y algún “plan B” por si alguno de nuestros imprescindibles imaginados se convierte en un imposible.

Una muy buena opción es contratar los servicios de una wedding planner, que os ayudará con la organización y preparativos, haciendo que los meses previos sean mucho más llevaderos para vosotros y que disfrutéis más si cabe del día de vuestra boda. Si decidís llevar a cabo esta tarea vosotros mismos, lo mejor es que, desde el momento en el que os prometáis, empecéis a organizar paso por paso todos los preparativos.

De este modo, nada se nos quedará en el tintero y nuestra boda será como siempre la hemos soñado.

Cómo organizar una boda: organización, organización y organización

La clave es esa, ORGANIZARSE, y por supuesto delegar en otras personas las tareas con las que nos puedan ayudar porque son muchas las gestiones que hay que hacer y, entre el trabajo y el poco tiempo libre del que disponemos, muchas veces es difícil llegar a todo.

Todo dependerá del tipo de boda que queramos organizar, y hay una serie de cosas que tendremos que decidir antes de nada, que marcarán muy mucho como será la boda:

  • el tipo de ceremonia que se quiere: por la iglesia, o una boda civil en el ayuntamiento o juzgados.
  • decidir el número de invitados.
  • el lugar para la celebración.
  • el estilo de la boda.

Obviamente no es igual organizar una boda para 80 personas que una para 200, ni el lugar de celebración ni el presupuesto serán iguales.

 

Calendario a seguir para organizar mi boda

La fecha es clave para organizar cada paso, por ejemplo una boda entre Mayo y Octubre tendrá más inconvenientes a la hora de reservar el lugar para el enlace y posterior celebración, ya que son meses que suelen estar muy solicitados.

Además la elección del vestido de novia hay que planificarlo con tiempo, ya que tardan varios meses en confeccionarse y las tiendas de novias estarán mucho más saturadas para las bodas en ciertas épocas del año.

Un ejemplo de calendario que podríamos seguir es el siguiente:

Con un año de antelación: la fecha exacta, la iglesia o juzgado y el lugar para la celebración

Es en este momento, con un año de antelación, cuando los novios tenéis que decidir qué tipo de enlace queréis celebrar, si queréis una ceremonia religiosa o preferís casaros por lo civil.

  • Si queremos una ceremonia religiosa, y tenemos claro claro qué iglesia es la que queremos, es aconsejable que nos acerquemos cuanto antes a reservar el día, porque si está muy solicitada la lista de espera puede echar atrás nuestras intenciones. Además, si la parroquia no es la que nos pertenece no tendremos ningún privilegio frente a otros novios en lista de espera, por lo que lo mejor es acudir cuanto antes para comprobar qué fechas están disponibles y escoger.
  • Si nuestra idea de boda es casarnos por lo civil, es aconsejable tener en cuenta los trámites para reservar la fecha, ya que demoran unos cuantos meses, así que os aconsejamos ir al registro civil cuanto antes.

Por otro lado, debemos intentar fijar un presupuesto ajustarnos a él todo lo que podamos, para evitar que nos arruinemos. Si bien es cierto que muchos de los invitados te ayudan dándote dinero como regalo por la boda, es un error pensar que la boda se va a pagar sola, muchas veces esto no sucede y aunque así fuera, necesitaréis pagar muchas cosas de forma anticipada, por lo que deberéis contar con dinero disponible tan pronto empecéis a reservar cosas.

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Tened en cuenta que el presupuesto de la boda también debería incluir la luna de miel, y no solo los gastos asociados al día B.

Para establecer el presupuesto, lo más aconsejable es calcular primero, con todo lo que tenemos en la cabeza, a cuanto puede ascender todo el gasto, y a partir de ahí recortar, si es necesario.

El número de invitados que tengamos y el precio del cubierto para el convite, serán claves para hacer un presupuesto más ajustado. Esto nos ayudará a descartar algunas opciones, ya que sabiendo cuantos invitados tenemos y aproximadamente cuánto nos costará cada comensal, podremos empezar a ver los tipos de menús y el lugar donde podremos celebrar nuestra boda.

Hay que tener en cuenta que la reserva del lugar donde pensamos celebrar el enlace, se tiene que hacer también con la antelación suficiente para que todas las fechas encajen.

UN CONSEJO

Elegid vuestra fecha en función del sitio en el que queráis casaros, es decir, si vuestra ilusión es casaros en una iglesia o finca concreta, acercaros a ver qué fechas están disponibles y a partir de ahí comenzad a buscar todo lo demás, adaptando el resto de factores a la fecha seleccionada.

Elegir el lugar de la boda

Con nueve meses de antelación: lista de invitados y vestido de novia

Crear la lista de invitados es una de las tareas que puede provocar algo de fricción entre la pareja y entre ciertos familiares. Nuestro consejo es que vuestra boda es vuestra, y pese a que puede que haya ciertos compromisos que no podáis evitar, intentéis por todos los medios ser vosotros quienes elaboréis la lista de invitados, sin dejarnos influir por padres ni suegros.

Lo primero en lo que tendréis que poneros de acuerdo es en cómo de grande (o pequeña) queréis que sea vuestra boda. Para algunos, una boda pequeña es una boda con 15 invitados y otros califican de pequeña una boda de 80 personas. Y no es lo mismo.

Es probable que el primer borrador de invitados os quede un poco largo y queráis recortar eliminando con cariño a familiares lejanos, amigos que hace años que no veis o compañeros de trabajo que realmente no son más que eso, compañeros de trabajo. Veréis que es una tarea muy entretenida, que aún será más divertida en el momento que tengáis que ver cómo colocar a todos los invitados en las mesas 🙂

Foto via Pinterest
Foto via Pinterest

 

El vestido de novia se puede comenzar a buscar con al menos nueve meses de antelación, pero las fechas varían dependiendo de si os lo hacen a medida o no. Os aconsejamos ir con tiempo, por si acaso.

Es importante mirar muchas revistas y encontrar al menos el estilo que estamos buscando, para saber cual es la tienda que nos puede encajar más. Por supuesto, aquí cobra especial importancia el presupuesto, ya que tendremos que ajustarnos a nuestras posibilidades. Os recomendamos muy mucho no probaros vestidos que superen vuestro presupuesto, no querréis enamoraros de un vestido que luego no vais a poder pagar. Es mejor ahorrarse ese disgusto centrando la búsqueda en opciones que estén a nuestro alcance.

Elige tu vestido de novia

Hay que tener en cuenta que el vestido de novia es muy especial, pero también que es sólo una parte, también tenemos que contar con la lencería, los zapatos, las joyas que queramos llevar, y todos los complementos que acompañan al vestido como el velo, adornos para el pelo, etc.

Para escoger el vestido lo más acertado es probarnos varios modelos que nos gusten, con estilos diferentes, escotes distintos y diferentes tonalidades para vernos ante el espejo y definir poco a poco cual es el que mejor nos sienta. Id con una mentalidad abierta.

A lo mejor nuestra idea es una muy concreta y cuando nos ponemos el vestido nos damos cuenta de que no nos sienta nada bien … en cambio otros modelos que se nos habían pasado por la cabeza, pueden acabar estando en la lista de favoritos y podéis sorprenderos eligiendo un vestido con falda corta, un mono o un vestido de novia con pantalón, una tendencia que cada vez se lleva más y que nos encanta.

Con seis meses de antelación: el viaje, el fotógrafo, las invitaciones …

El viaje es algo que se suele pensar con mucho tiempo, incluso el destino solemos tenerlo claro antes de prometernos, por eso lo mejor es reservarlo cuanto antes, para elegir el viaje de nuestros sueños y ajustar una vez más ese sueño a nuestro presupuesto.

¿Y que hay de las fotos? Cuando empiezas a planear tu boda y comienzas a sumar gastos de aquí y de allí, es totalmente entendible que os planteéis recortar en algún sitio para intentar que el presupuesto no se os vaya de las manos. No lo hagáis con las fotos, por favor 🙂

Muchas veces lo primero que se cae de la lista es el fotógrafo o el video de bodas, y más ahora que la fotografía digital está plenamente integrada en nuestras vidas y en cada familia hay un cuñado experto en la materia (saludo cariñoso a los cuñados fotógrafos). En otro post ahondaremos en las muchas razones por las que el fotógrafo es indispensable en una boda, pero hoy nos limitaremos a recordaros que una vez pasa el día, aparte de los recuerdos y las anécdotas, las fotos o el video de la boda quedarán para siempre. Son fotos que enseñaréis a vuestra familia y amigos y más adelante, a vuestros hijos y nietos. Hemos conocido muchas parejas que una vez pasada la boda, se han arrepentido mucho de no tener unas fotos apropiadas para recordar ese día, ¡no dejéis que os ocurra lo mismo!

A la hora de encargar las invitaciones, debemos tener ya clara la lista de invitados o al menos tener una lista provisional que se acerque mucho a la realidad. Si vuestra boda es temática o tiene un hilo conductor, las invitaciones tendrán que diseñarse acorde a la línea que queréis que tenga. Hay multitud de opciones entre las que elegir e infinidad de estudios de diseño gráfico especializado en bodas que pueden ayudaros a realizar toda la gráfica de vuestra boda (invitaciones, menús, mapas, …)

Invitación de boda de madera
Invitación de boda realizada en madera, de ProjectPartyStudio

También podéis optar por algo diferente y hacer invitaciones interactivas, o una web de vuestra boda con toda la información.

UN CONSEJO

No olvides decir en tu agencia de viajes que es un viaje de novios, pues siempre tienen algún detalle en los hoteles o te pueden incluir algún servicio extra por ser una luna de miel.

A cuatro meses de la boda: enviar invitaciones

Ya se aproxima la fecha y tenemos que empezar a enviar las invitaciones para avisar a todos nuestros invitados con tiempo y puedan confirmar o no su asistencia.

 

Tres meses antes: el traje del novio, el maquillaje y los detalles para invitados

A estas alturas ya podemos ir reservando la peluquería para fijar un día de prueba, o dos, así como el maquillaje. Además con tres meses de antelación estaremos en la fecha ideal para comprar los regalitos para nuestros invitados. Existen muchas webs que tienen auténticas monadas para regalar, pero si no sois de los que os gusta regalar jabones o cuelgabolsos, también podéis optar por una opción solidaria y donar vuestro presupuesto para los regalitos a alguna organización o labor benéfica.

A tres meses del enlace también es el momento de escoger y encargar el traje del novio, si vamos a comprar o alquilar, si será un esmoquin, chaqué, frac o un traje tradicional, etc.

Dos meses antes: siguen surgiendo detalles pendientes

A dos meses del enlace habrá muchos detalles que tendréis que llevar a cabo:

  • Prueba del menú
  • Comprar y grabar las alianzas
  • Alquilar el coche que os llevará

Un mes antes

Es en este momento cuando debemos hacernos la prueba de peluquería, con tiempo, así como la de maquillaje. Si es posible coordinaremos el día de la prueba con una de las pruebas del vestido, para vernos con todo el conjunto.

Maquillaje de novia

Además tendremos que elegir la música para la ceremonia y para el banquete, así como las flores para la decoración tanto de la iglesia como del lugar de celebración.

 

Por último, con un mes de antelación tendremos que escoger nuestro ramo de novia, una decisión que algunas novias tienen clarísima pero que para otras no es tan fácil, ya que hay infinidad de posibilidades. Os aconsejamos dejaros asesorar por expertos, que sabrán qué tipo de ramo os favorecerá más dependiendo de vuestra silueta, el vestido, el tipo de boda y por supuesto, la época del año en la que os casáis.Ramo de novia

Tendremos que organizar definitivamente la distribución de las mesas para enviársela al hotel o al restaurante donde vayamos a celebrar el convite.

Si el lugar de la celebración está algo alejado de la ciudad, podemos contratar un autobús que lleve a nuestros invitados.

La última semana

No nos lo podremos creer pero ya solo nos quedarán unos días para que llegue el día de la boda. No obstante no podemos dejarnos llevar por la emoción y tenemos que seguir cerrando temas, como por ejemplo reconfirmar todos los servicios que hemos contratado para comprobar que no haya imprevistos. ¿Os hemos mencionado ya lo útil que es tener una wedding planner que se encargue de esto?

También es importante hablar con el restaurante para ver si hay algún cambio de última hora, si todo marcha según lo esperado o si nos falta algún dato por darles.

Es probable que en la última semana surjan imprevistos en los asistentes, alguno que no venga, alguno que aparezca de la nada, una prima que nos dice si puede llevar al novio, …

La víspera

El día antes de la boda tendremos que recoger el vestido de novia y llevar al lugar de la celebración todos los detalles que vayamos a regalar a nuestros invitados para que los preparen. Además si hay algún elemento de la decoración que tengamos que llevar nosotros mismos, ese será el momento.

No olvides preparar una maleta con tu ropa para el día después de la boda, sobre todo si vais a pasar la noche de bodas en un hotel.

 

El día “B” de Boda: relájate que todo estará listo

Ese día ya no tendremos que organizar nada, sino dejarnos llevar, ya que todo estará súper organizado con mucha antelación.

Iremos a la peluquería a la hora acordada, nos maquillarán, nos vestiremos con calma, lloraremos con nuestros seres queridos por la emoción …

Preparativos de novia

¡Ah! ¡No debemos olvidarnos de comer! Esto es algo que puede pasar, aunque parezca mentira, es un día en el que los nervios pueden hacer que el estómago se cierre, pero no debemos estar sin comer, un buen desayuno antes de meternos en la peluquería será perfecto y para comer, si hay algo de picoteo mejor!

¡Suerte!