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Francesca’s Angel, la nueva colección de Beba’s Closet

La historia de Beba’s Closet es de esas que inspiran, de emprendedores que creen en lo que quieren hacer y lo dejan todo para perseguir su sueño. Y es que Belén Barbero dejó atrás su carrera como economista para formarse en Diseño de Moda en el prestigioso Instituto Europeo de Diseño y en 2006 inaugura por fin su primer atelier en Madrid y desde entonces, comienza a presentar sus colecciones en Cibeles y Madrid Fashion Week entre otros, y en 2014 inaugura su nuevo espacio en Madrid.

Cada colección de Beba’s Closet es especial. Diseños sutiles, evocadores, con mucha personalidad y detalles originales, de esos que marcan la diferencia y hacen que cada vestido de novia sea único. Piezas con mucho movimiento y caída, tejidos como el crepe y el tul y sobre todo, manteniendo la identidad de cada novia son las bases de los diseños de Beba’s Closet.

Su nueva colección, Francesca’s Angel, se inspira en la obra de Francesca Woodmanuna fotógrafa estadounidense, para reflexionar e indagar sobre su propia esencia, la de sus piezas, y la fugacidad de las mismas.

Con una mayor carga de sensualidad que en anteriores ocasiones, la nueva colección se compone de siete piezas que reivindican una mirada femenina e íntima que toma conciencia de su cuerpo, busca su yo más íntimo y se debate entre la delicadeza y la fuerza inherentes al universo femenino y al imaginario de la diseñadora.

Belén ha creado esta colección cápsula en torno a tres elementos:

La luz y el brillo: A través de tules flocados con detalles en glitter, bordados en cristal, y detalles dorados en tejidos y aplicaciones, la colección transmite un aire de ensoñación e irrealidad y rodea de un aura íntima cada diseño.

Las transparencias y yuxtaposiciones juegan a mostrar/ocultar y provocan la ilusión de desvanecimiento de la propia figura, transmitiendo una sensualidad delicada que se aleja de lo obvio, para explorar el lado más íntimo del cuerpo de la mujer.

El cuerpo femenino: Las siluetas, en unos casos entalladas abrazan, y en otros, gracias al vuelo de sus faldas acarician el cuerpo de la mujer, provocando una sensación de libertad que busca reivindicar la belleza de los rasgos únicos de cada novia sin encorsetar, fluyendo a través del contacto con la piel y acompañando el movimiento en un baile de luces, transparencias y delicadeza.

Si además, esto viene acompañado de las magníficas fotos de @diasdevinoyrosas, el resultado no puede ser mejor:

 

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